10 actividades de aventura en Nueva Zelanda.

Vistas panorámicas de la ciudad de Auckland Aventura en Nueva Zelanda
Vista panorámica de la ciudad de Auckland.

Como culo inquieto que soy, después de darle el Sí quiero a Mike cuando me propuso casarnos, lo primero que hice fue mirar destinos para la Luna de Miel. Mucho antes que mirar vestidos o decidir cualquier otra cosa (lugar de celebración, lista de invitados, menú….todo era secundario jejeje).

Elegimos irnos lejos, muy lejos… hasta las antípodas en Nueva Zelanda. Y es un destino que no es precisamente barato, porque si tienes suerte, te vas de Luna de Miel solo una vez en la vida, así que con la excusa había que aprovechar.

Aunque yo quería irme a recorrer las dos islas en campervan, Mike me recordó que era nuestra luna de miel….y que ese plan mejor lo dejábamos para otra ocasión. Así que al final nos fuimos de «Bed and Breakfast 5 estrellas». Lo que nos permitió estar en sitios espectaculares y a la vez convivir con los kiwis, la maravillosa gente del país, porque las aves, no vimos ninguna…

Cuando llegábamos a los B&B y les decíamos a los dueños que estábamos de «Honeymoon» pero que a la mañana siguiente desayunaríamos a las 5 de la mañana porque a las 6 teníamos que ir a hacer kayak entre icebergs, submarinismo, rafting o montar en helicóptero, todos se quedaban ojipláticos.

Y estos son los deportes de aventura que hicimos en Nueva Zelanda:

1- Kayak entre icebergs en Monte Cook, Aventura en Nueva Zelanda

Nunca antes habíamos hecho kayak entre bloques gigantes de hielo. El paisaje era increíble, y por suerte el día que nos hizo también. El chupito de whiskey con hielo glacial que nos dieron al final, también tenía su punto.

2- Baño con focas en el Océano Antártico.

Tengo que reconocer que aunque los dos bajamos a «Tunnel Beach», el único que se bañó en el mismo sitio donde había focas nadando fue Mike. Yo no metí ni los dedos de los pies.

Acantilado de "Tunnel beach" con el mar abajo y blogueraviajera encima.
Acantilados en Tunnel Beach y yo en lo alto, sin muchas ganas de acercarme más al agua casi helada.

3- Senderismo y picnic entre focas y leones marinos en Dunedin.

El sándwich que nos tomamos justo en frente de este león marino no nos sentó del todo bien, porque relajados, lo que se dice relajados, no estuvimos jajaja. Guardamos siempre la distancia de seguridad de 10 metros que aconsejan y nunca nos pusimos entre los leones o focas y el mar (para no bloquearles la salida). Porque a pesar de la gran envergadura que tienen, pudiendo llegar a pesar 500 kilos los machos, cuando corren son rapidísimos (o por lo menos los primeros metros de carrera). Así que acabamos comiendo un sándwich rápido, sin quitarle un ojo de encima, y con la mochila puesta por si le daba por correr, poca broma…

4- Trekking por los fiordos en Milford Sound, Aventura en Nueva Zelanda

Después del típico crucero por los fiordos, que aunque es espectacular, poco tiene de aventura, nos hicimos un trekking hasta Key Summit, con unas vistas impresionantes.

5- Helicóptero y Rafting en Queenstown.

Como somos más chulos que un ocho y con la excusa de «estar de honeymoon baby», hicimos rafting en Skyppers Canyon y adivina lo que elegimos cuando nos dijeron que para llegar al punto de partida del rafting en lo alto del cañón podíamos llegar en autobús o en helicóptero… «Honeymoon baby, honeymoon».

6- Luge en Queenstown, Aventura en Nueva Zelanda

Disfrutamos como enanos, aunque no fue la gran aventura de nuestra vida, te aseguro que sí nos subió la adrenalina cuando bajábamos a toda pastilla por el pedazo de circuito de Luge que tienen en Queenstown.

7- Trekking Fox Glacier.

Es la «típica actividad» para hacer en el glaciar, y no defrauda en absoluto. Ver el glaciar desde encima del mismo glaciar e incluso desde dentro de las grietas es una experiencia brutal. Cuando estuve en Argentina de mochilera no lo pude hacer en el glaciar Perito Moreno por falta de dinero, pero ahora… «Honeymoon baby, honeymoon» 😉

8- Ruta en kayak entre pinguinos y focas en Kaiteriteri.

Hicimos una excursión de un día entero en el Parque nacional de Abel Tasman. Aunque es cansado remar tantas horas, hacer una travesía en kayak desde el amanecer hasta el atardecer, parando en las playas a comer y a bañarnos y viendo pingüinos y focas fue super divertido. Al acabar todavía nos quedaban fuerzas para levantar los brazos y tomarnos una cerveza, o dos.

9- Trekking en el volcán de Tongariro (o Mordor para los freaks del Señor de los Anillos).

No pudimos hacer la travesía al completo (20kms) porque el camino estaba cerrado por una explosión que hubo del volcán unos meses antes, así que a mitad de camino nos tuvimos que dar la vuelta. Aunque al final pudimos «entrever» el volcán debajo de las nubes, la mayor parte del tiempo nos hizo tan mal tiempo que ni en Mordor lo tienen así. Adivina quien estaba más contento de los dos de hacer un trekking durante horas con esta niebla y esta lluvia, sin ver un carajo y calados hasta los huesos, ¿el inglés o la madrileña?…

10- Submarinismo en Poor Knight Islands.

Si Jacques Cousteau dijo que estas islas eran uno de los 10 mejores sitios del mundo para hacer submarinismo, allí que teníamos que ir. Pero entre tú y yo, se me ocurren unos cuantos sitios mejores. Bueno, puede que no tuviésemos suerte ese día con los buceos…

Bloguera viajera tomando una sopa en una taza en un barco después de bucear.
Había peces subtropicales pero en el agua hacía un frio del carajo, la sopa caliente de después me sentó de maravilla, por lo menos a mí…

En conclusión, seas aventurer@ o no lo seas, Nueva Zelanda es un destino brutal si te gusta la naturaleza. De verdad que merece la pena recorrer los 20.000 kilómetros que nos separan, aunque tengas que casarte para tener una excusa para hacerlo.


Nota de Lucía: Yo me quedé con ganas de hacer puenting o bungee, que es otra actividad que se hace mucho por la zona de Queenstown. Aunque ya lo había hecho 3 o 4 veces en Madrid, tenía ganas de repetir en Nueva Zelanda. Pero Mike es un cagueta y no le apetecía mucho, así que lo guardo para cuando volvamos (siempre me gusta tener excusas para volver a cualquier sitio).


Bloguera viajera conduciendo un coche en la derecha.

Nota de Mike: El deporte número 11 y con el que más miedo pasé, sin duda alguna, fue cuando Lucía cogió el coche de alquiler y condujo 500 metros por la izquierda. Casi nos caemos al mar por un acantilado… pensé que el viaje se había acabado…. Y suerte que tengo documentación gráfica.


Si te has quedado con ganas de más, o de mucho más, no te pierdas próximamente el post «Ruta en coche por Nueva Zelanda» y «Cómo preparar tu viaje a las antípodas, Nueva Zelanda».
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Nos vemos en el próximo destino 😉

(No me preguntéis por qué voy descalza en la foto de la derecha porque sinceramente, no tengo ni idea, ni Mike ni yo nos acordamos ¿¿??).

Bloguera viajera señalando una señal de carreteras que advierte que hay Kiwis, para no atropellarlos.

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